Estoy seguro de que hay medios de comunicación que todavía conservan una pequeña dosis de "ingenuidad". Al menos entre sus trabajadores y empleados. ¡Ya no digo los propietarios o los cargos directivos, no, no! No me atrevería a tanto.
Creo que los periodistas y comunicadores de nuestros tiempos están aquejados del mal que aqueja a casi todos los habitantes del Primer Mundo: el debate entre lo que uno cree ser y la negación de lo que uno en realidad es.
Por eso, aunque todo el mundo con una mínima capacidad mental sabe que el deporte es una mierda, que todos los ciclistas y atletas se drogan, que los clubs de fútbol tapan con dinero los excesos de coca de sus "estrellas", que Nadal no es Nadal desde que tiene miedo a que lo pillen chutado, que los pescadores "secuestrados" no son más que chorizos -a sabiendas- que envía la mafia de los armadores a esquilmar lo poco que les queda a los africanos, que los marineros y militares en realidad vigilan que no se interrumpan los vertidos radioactivos en las costas de Somalia, que Jesús Neira es más impresentable y macarra que su agresor, que los "piratas" somalíes no se drogan ni beben alcohol, y un largo etcétera etcétera extensible a casi todo lo que nos rodea, estas personas siguen informando de todos estos hechos; ora sea por ingenuidad, por hastío, intereses creados o por simple estupidez, como si todo fuera blanco o negro o un juego infantil de indios y vaqueros en los que cada uno tiene su papel bien delimitado.
Está claro que los regímenes políticos que gobiernan nuestras democracias del "Primer Mundo" no son democracias ni nada que se parezca a aquellas ágoras de la antigua Grecia.
Si hubiera que llamarles por su nombre tendríamos que mirarnos al espejo y calificarlas, simple y llanamente, de CLEPTOCRACIAS.
Y digo mirarnos y no excluyo a nadie, porque el latrocinio institucional generalizado que se da en toda Europa; USA y afines, no es cosa sólo de los políticos. Si fuera así, la solución sería sencilla y pasaría por correrlos a tiros cantando a galopar a galopar hasta enterrarlos en el mar enarbolando en alto la fotografía de don Emiliano Zapata.
El problema es que todos los ciudadanos aspiran; bueno, la inmensa mayoría, aspiran, repito, simplemente, a ser lo que ellos son: ladrones y prevaricadores legalizados o semi-legalizados.
Nadie quiere en el fondo que cambien las cosas porque todo el mundo querría hacer lo mismo de encontrarse en sus respectivas situaciones.
El "Sueño Americano" consiste en eso y no en otra cosa: papaíto, no me toques a los que roban; salvo que se pasen cuatro pueblos -como esta última vez-, que yo quiero ser de mayor como son ellos.
Bueno. Es entretenido a veces ver estas cosas por escrito. Nada más.
El talento escondido de Mourinho
Hace 2 horas









































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